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Medicina reproductiva

Medicina Reproductiva


La esterilidad

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Gráfico que representa el porcentaje de incidencia de las causas más frecuentes de infertilidad o esterilidad

Al cabo de un año de relaciones sexuales sin el uso de anticonceptivos, la esterilidad de uno o de ambos miembros de la pareja comienza a percibirse como una posibilidad cierta.

Esta puede ser primaria, cuando nunca se produjo un embarazo, o secundaria, cuando hubo embarazos que terminaron en nacidos vivos, en interrupciones provocadas o en embarazos ectópicos (fuera del útero).

La infertilidad, en cambio, es el caso de la pareja que ha sufrido uno o más abortos espontáneos, es decir, que se interrumpieron o se perdieron espontáneamente uno o más embarazos.

Es verdaderamente llamativa la ineficiencia reproductiva de la raza humana. En comparación con los animales, nuestra especie tiene muchas más dificultades para reproducirse.

En primer lugar debemos tener en cuenta que la edad de la mujer es la variable más importante en relación con el embarazo.

Esto significa que la calidad de los óvulos va disminuyendo a medida que transcurren los años en la mujer. Inclusive el contenido genético de los ovocitos va cambiando con la edad y es por eso que existen mayores posibilidades de tener hijos con enfermedades genéticas o de sufrir abortos a medida que pasan los años.

El problema reside en que la carga genética de los ovocitos comienza a deteriorarse y de esa manera, cuando el espermatozoide penetra y comienza a combinar sus cromosomas con los del ovocito, se producen errores, fundamentalmente en la cantidad de cromosomas que tendrá el embrión.

Esto da como resultado una disminución en las posibilidades de embarazo y si éste se produjera, una mayor cantidad de abortos espontáneos, generalmente en el primer trimestre.

Este deterioro reproductivo no es tan marcado en el hombre, aunque también ocurre.

La caída de la fertilidad en el varón es muy paulatina y hay casos de paternidad comprobada después de los setenta años.

Pese a ello, en prestigiosas publicaciones se ha afirmado que los hombres de alrededor de 50 años tienen mayor incidencia de tener hijos con anomalías genéticas que los varones que son padres más jóvenes.

Una pareja sana, donde la mujer tiene alrededor de 25 años, teniendo relaciones sexuales en la época fértil, tiene una chance de quedar embarazada de entre 15 y 20 % en un mes; al cabo de seis meses, el 60 o 70% consiguieron el embarazo, y luego de un año, entre el 85 y el 90% de las parejas lo lograron.

Se han hecho estudios donde las mujeres fueron inseminadas con semen de donante porque sus parejas tenían azoospermia (ausencia de espermatozoides en el semen), y se nota perfectamente una declinación en la fertilidad, a medida que aumenta la edad de las mujeres.

La frecuencia de relaciones sexuales de la pareja es también un factor importante. Está demostrado que si ambos integrantes de la pareja son sanos, una frecuencia de entre tres y cuatro veces por semana es la ideal para conseguir el embarazo. Si la frecuencia sexual es mayor, existe el riesgo de que la producción espermática no sea suficiente y entonces, la calidad y cantidad de espermatozoides por eyaculado disminuye con el consiguiente riesgo de no lograr el embarazo.

También el momento de la relación sexual es muy importante, ya que la mayoría de los embarazos ocurren cuando la relación se produjo el día de la ovulación o uno o dos días antes de ella; si el coito fue posterior a la ovulación, la posibilidad de embarazo es muy pequeña, sencillamente porque el ovocito es capaz de fertilizarse hasta unas pocas horas luego de la ovulación y pasado ese tiempo pierde esa posibilidad.

Todo indica que cada vez hay más parejas con dificultades para tener hijos; este dato es cierto y se debe en parte al incremento del stress, tanto en el hombre como en la mujer.

También se sabe que la contaminación ambiental es un factor importante en la disminución de la fertilidad.

En el hombre, el stress es capaz de disminuir la calidad del semen y en la mujer, puede dificultar y hasta impedir la ovulación. Por otra parte, las mujeres dejan pasar cada vez más tiempo hasta que deciden ser madres, y de acuerdo a lo que hemos comentado, cada año que pasa disminuyen sus posibilidades.

Pero, ¿cuál es la incidencia de la esterilidad? Aproximadamente entre el 15 y el 20 % de las parejas en edad reproductiva no puede tener hijos, es decir, que una de cada cinco parejas tiene esterilidad.

Sabemos que en el 30% de estos casos, la enfermedad está en la mujer; el otro 30% en el hombre, y en el 40% restante son problemas de ambos integrantes de la pareja

 

Estudios básicos de la pareja estéril

Análisis de rutina para el estudio de la infertilidad

Al espermograma nos referimos en la sección de laboratorio de andrología.

La histerosalpingografía es una radiografía del útero y las trompas, que se lleva a cabo mediante la colocación de un líquido a base de yodo dentro de la cavidad uterina. Esta sustancia es radioopaca, es decir que se ve perfectamente a través de radiografías, por lo que al llenar el útero y las trompas nos permite apreciar si existen deformaciones uterinas u obstrucciones tubarias. Hecha por profesionales expertos, es molesta pero de ninguna manera dolorosa.

Con respecto al perfil hormonal, ya hemos mencionado que los ovarios son glándulas que fabrican los óvulos y que también producen dos hormonas: los estrógenos y la progesterona. Cada vez que un óvulo termina de madurar y es liberado del ovario ocurre lo que se denomina ovulación.

A veces puede ocurrir que la mujer tenga dificultades y no se produzca la ovulación, en este caso estamos en presencia de la anovulación; o la mujer no ovula adecuadamente, y por lo tanto no produce suficiente cantidad de progesterona: es lo que se llama fase lútea inadecuada.

En éstos y otros casos, es indispensable efectuar un estudio en sangre de las hormonas que tienen que ver más o menos directamente con la función reproductiva. Las hormonas que habitualmente estudiamos son la FSH, la LH, la prolactina, la testosterona, el estradiol, las hormonas tiroideas y el sulfato de dehidroepiandrosterona.

Con excepción de la menopausia precoz, en general todos los otros trastornos ovulatorios son corregibles con medicación. Esta medicación deberá lograr remedar a la naturaleza y que el ovario permita la maduración y liberación del óvulo.

El Test post coital se realiza entre las 2 y 10 horas posteriores a la relación sexual. Es muy importante que la relación sea lo más “normal y espontánea” posible.

La abstinencia previa a esa relación es igual que para un espermograma, es decir, entre tres y cinco días.

Luego de la relación, la mujer concurre al consultorio donde se extrae una pequeña cantidad de moco (procedimiento totalmente indoloro) para observarla bajo el microscopio.

Se buscan las características “hojas de helecho” que mencionamos más arriba, se observan la cantidad y la filancia del moco, y luego se cuentan cuántos espermatozoides móviles traslativos rápidos existen en un campo microscópico de 400 aumentos. Se deben contar más de 10 espermatozoides por campo para que la prueba sea considerada satisfactoria.

 

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